presidente-varelaSeñoras y señores:

Sean mis primeras palabras para darles la bienvenida a cada uno de ustedes a Panamá, sede de este Primer Foro de Rectores, que realizamos en el marco de la VII Cumbre de Las Américas.

Me llena de regocijo contar en nuestro país con tan selecto grupo de académicos que representan a las más importantes universidades de América. Hoy estamos haciendo historia en nuestro Continente, los aportes que se generen en este encuentro serán de mucha importancia para alcanzar los objetivos de crecimiento con desarrollo humano y sostenibilidad en nuestra región.

Es el deseo del Gobierno de la República de Panamá, y del pueblo panameño, que la estadía de ustedes en nuestro país sea cómoda, placentera y productiva en todo lo referente a este encuentro que nos reúne para analizar los desafíos que enfrenta la educación superior en las Américas.
Permítanme expresar un cordial saludo al Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, señor John Kerry, quien nos acompaña hoy en este foro.

En esta Cumbre de las Américas, en la que abordamos el tema del crecimiento económico con equidad, la cooperación, el aporte de la juventud y de la sociedad civil en el desarrollo de nuestros países, se hace imperativo analizar el papel de la educación superior en nuestro continente, cuáles son sus retos, qué podemos esperar de ella, cómo podemos complementarnos los países de las Américas para mejorar y potenciar la formación profesional y técnica de nuestros jóvenes.

La organización de este Foro es un reconocimiento al papel fundamental que las Universidades han jugado en la historia de nuestro continente como agentes de cambio de nuestras sociedades y a la necesidad de que siga ejerciendo ese protagonismo.

El conocimiento es un factor de cambio social y la vocación universitaria debe estar orientada a aportar a ese cambio, a través de la investigación, la enseñanza y la proyección social de ese conocimiento.

En nuestra América existen 7,434 universidades, el 46% de las cuales se encuentran ubicadas en Estados Unidos de América y Canadá, el otro 54% están distribuidas en América Latina y el Caribe. Es un potencial de conocimiento importante y ustedes reunidos aquí están representando a ese conglomerado de docentes, investigadores y estudiantes que genera conocimiento en América.

La educación es la base del desarrollo económico, social y democrático de los países. La misma contribuye al fortalecimiento de las libertades ciudadanas y es la única herramienta que puede sacar a nuestros pueblos de la pobreza, la desesperanza y la marginación, y debemos entenderla como un derecho básico de las personas.

En las aulas universitarias se construye el futuro de los países. La calidad y pertinencia de la enseñanza que en ellas se comparta con mentes jóvenes, ávidas del conocimiento, garantizará que nuestros países se beneficien con profesionales y técnicos capaces, emprendedores e investigadores incansables, que estén dispuestos a servir al desarrollo de la sociedad a la que pertenecen.


No obstante, la región refleja serias debilidades en formación y capacitación para el trabajo, el desarrollo y aplicación de la tecnología y la escasa inversión en innovación. Estas falencias impiden que nuestros países sean competitivos en la generación de productos y servicios con valor agregado.

Señoras y Señores Rectores y Autoridades Universitarias

Hoy en día, América vive momentos de paz y estabilidad, lo que ha permitido que todos los países de la región, a través de diferentes gobiernos, hayan logrado avances importantes sobre todo en materia económica, pero nos falta mucho, debemos trabajar para disminuir la inequidad que existe, este es un compromiso y un reto a la vez.

De acuerdo con cifras oficiales de la región, la cobertura universitaria en la región representa un gran desafío debido al alto nivel de deserción que se registra en la matrícula universitaria y sólo 1 de cada 10 jóvenes universitarios termina sus estudios.

La educación universitaria y la capacitación laboral y técnica es clave en este proceso de erradicación de las desigualdades sociales que existen en nuestro continente, porque tienen un fuerte contenido e impacto económico directamente relacionado con la actividad productiva.


Por ello es necesario garantizar el acceso y permanencia de todos nuestros jóvenes a una educación de primer nivel, eliminando cualquier tipo de discriminación, favoreciendo la equidad y el mérito para el ingreso.

La movilidad social, necesaria en nuestros países en vías de desarrollo, pasa por una formación universitaria y técnica de excelencia, la calidad de la formación, debe ser pertinente en cuanto a la enseñanza misma y lo que se investiga lo que crea y cómo interactúa la universidad con la sociedad.

Para elevar la calidad en la formación y la investigación universitaria debemos generar sinergias que logren alinear la formación superior con las necesidades de la economía de nuestros países, debe existir un acuerdo entre los académicos y el sector privado.

Es necesario que el sector privado y los centros universitarios busquen mecanismos que conjuguen los intereses comunes y ofrecer así las carreras idóneas que el sector público y el privado necesita y puedan garantizar la inserción laboral del graduado.

En América Latina, es ineludible cerrar la brecha de productividad del recurso humano, para ello necesitamos una adecuada alineación de las políticas educativas, laborales y, el impulso al emprendimiento, la innovación para formar a las futuras generaciones de profesionales y técnicos que sean capaces de enfrentar los retos que se plantean a nivel global y en nuestra América.

Uno de los factores críticos para la localización de las inversiones internacionales es contar con una mano de obra y capacidades técnicas y profesionales adecuadas a las necesidades de los inversores.

La rápida incorporación tecnológica a los procesos productivos hace obligante adecuar constantemente la formación de la oferta laboral, convirtiéndose en un pilar importante para la competitividad de las empresas en los mercados globalizados.

Esta realidad del mercado laboral indica que debemos redoblar esfuerzos para que nuestros jóvenes reconozcan la importancia que tiene el estudio de las ingenierías, promoviendo el aprendizaje de las ciencias, tecnología y las matemáticas, a fin de ser parte del avance tecnológico mundial.

Necesitamos fortalecer alianzas gobierno-empresa-universidad para atacar las debilidades de la región en materia de desarrollo de capital humano y aplicación de tecnología e inversión en innovación.

Señores Rectores y Autoridades Universitarias:

Hoy más que nunca nuestros pueblos necesitan que los centros universitarios se conecten con sus necesidades y generen propuestas de soluciones; que se conviertan en verdaderos centros de conocimiento e investigación al servicio de las comunidades que las albergan, que sean proveedores de soluciones y propuestas.

Que los académicos, la ciencia y el conocimiento se acerquen a la sociedad y a las necesidades reales de nuestros pueblos. Que no sea un claustro y pase a ser fábrica de las respuestas y soluciones, de los remedios que el desarrollo de nuestros países y pueblos reclama.

En función de este desafío debemos seguir promoviendo las universidades como centros de investigación y al Estado como administrador de la cosa pública, procuren la generación de acuerdos y alianzas estratégicas con el objeto de que el Estado en vez de recurrir a la contratación de grandes consultoras, encuentre en nuestras casas de estudios superiores las proveedoras de análisis científicos, técnicos y sociales, inspecciones y estudios de factibilidad, así como las propuestas de proyectos de infraestructura pública que necesita la comunidad.

Este ejercicio permitiría a las universidades generar líneas de investigación para docentes y estudiantes y a la misma institución lograr ingresos con los que pueda mejorar su funcionamiento, financiar estudios y mejorar la oferta para sus estudiantes.

Con este mismo esfuerzo se aprovecha el conocimiento y la experiencia de los profesionales y estudiantes que forman parte de esa población estudiosa e investigadora de los centros universitarios, convirtiéndose en socios competentes de las comunidades en las que se desenvuelven.


Este esfuerzo podría estar encaminado también a la generación de una oferta académica que permita a los funcionarios del Estado capacitarse continuamente, generando mejores resultados en la administración pública y manejo de los negocios gubernamentales, al tener una fuerza laboral capacitada y actualizada en los temas de su competencia.

El fortalecimiento de la educación superior de nuestro continente se fortalece también a través de la cooperación hemisférica en ciencia, tecnología e innovación. Vincular a la Universidad con las tareas del desarrollo, con las preocupaciones presentes de nuestros países y con la producción del pensamiento crítico, actualizado y científico que el desarrollo nos reclama.

Aprovechemos este Foro como un espacio de intercambio de experiencias, de visiones, de aquellos que en su conjunto tienen en sus manos la responsabilidad de liderar la formación a nivel superior de millones de jóvenes de las Américas.

Esperamos que el producto de este encuentro sea el abono fundamental que nos ayude, a los presidentes, en nuestra enorme responsabilidad de tomar las mejores decisiones en educación superior para mejorarle las oportunidades a nuestra gente de acceder a una prosperidad sostenible y equitativa.

Otro de nuestros desafíos es reforzar la formación ética de los futuros profesionales, la comprensión de que la educación recibida no sólo es un medio para forjarse un mejor futuro personal o que la riqueza que le puede generar el conocimiento adquirido es el fin en sí mismo, sino la satisfacción de contribuir con sus conocimiento al mejoramiento de las condiciones de nuestros pueblos.

Esto no se aprende con una asignatura y tiene que formar parte integral del compromiso de todas las instituciones educativas.

Los principios y valores son importantes en desarrollo de nuestras sociedades, los seres humanos debemos comprender los límites y la solidaridad, debemos saber que rebasar los principios éticos y morales afectamos a los demás, generalmente a los más débiles.

Que el bienestar personal contra todo y a pesar de todo no es el camino correcto.
De esa manera formaremos a las nuevas generaciones con fuertes principios éticos y morales capaces de desempeñarse con probidad en la esfera privada y en la pública para llevar nuestros países y nuestro continente por la senda del progreso hacia una nueva era de prosperidad con equidad para todos los ciudadanos.

Muchas gracias.